domingo, 13 de agosto de 2017

A veces me pregunto cómo hubiera sido mi vida si no hubiera vivido en este sitio, si no hubiera nacido entre 2 lugares. Cómo habría sido si tuviera una familia más solvente económicamente, si mi familia fuera más abierta de mente. Me pregunto también qué hubiera pasado si hubiera elegido mejor mis amistades en su día, si hubiera sido más valiente en su momento y hubiera aceptados los cambios que conlleva crecer, en vez de encerrarme en mi capullo de mentiras. 

No vale la pena torturarse. Lo hecho, hecho está... Pero no puedo evitar soñar con otra vida por culpa de los "¿Y si...?". Así que, seguiré torturándome. Seguiré así hasta el día que me de cuenta de que mi vida no hubiera sido mejor de haber tomado otras decisiones. Hasta que sea consciente de que cometer fallos es algo natural, y que tengo que aprender a vivir con ello sin martirizarme por cada uno cometido. 

Aunque para ser sincera... No se cuando llegará ese día. Dudo que sea hoy. Porque aún ahora, después de escribir esto, sigo cerrando los ojos, imaginando que vuelvo atrás en el tiempo, y disfruto de una adolescencia diferente, vivo cosas totalmente distintas y... aún ahora, sigo queriendo que esa sea mi realidad, y no esta. 

sábado, 2 de enero de 2016

Who's gonna save the world tonight?

Desde que era pequeña nunca he querido una vida muy "escandalosa". No he querido ser una famosa cantante o bailarina, si ser una persona de gran prestigio. Al contrario que muchos niños. Quizás porque he visto desde pequeña el mejor ejemplo de la felicidad en mis padres, y me he dado cuenta de que no hace falta demasiado para ser feliz.

Sin embargo, no es de esto de lo que quería hablar. O quizás sí. El caso es que mi opinión con respecto a lo anterior ha cambiado un poco. Si bien sigo sin querer llevar la vida de una prestigiosa persona, no me quiero conformar con la vida que llevan mis padres. Quiero cambiar el mundo.

Adoro a mis padres. Es algo que no necesita aclaración. Sin embargo, los miro y no puedo evitar ver al prototipo de ciudadano medio, que ha ajustado su vida para entrar en las medias y para ser normal, como los demás.

Hasta hace poco no estaría en contra de esto. Tan sólo son personas tratando de sobrevivir,al fin y al cabo, y de ser lo más felices posibles dentro de lo que la sociedad impone. Pero desde hace unos meses vengo pensando mucho en esto... en el mundo, en general. He ido abriendo los ojos poco a poco. Y sin duda, ha sido muy frustrante.

Me queda mucho por vivir, y demasiado por aprender. No me considero, ni de lejos, lo madura que quizá debería ser. Pero hay algo de lo que me he dado cuento. Si mi vida solo consiste en ajustarse en las medias, en no sobresalir, en ser normal... Si todos pensáramos así... ¿quién cuidaría del mundo? ¿quién lo protegería? ¿quién lo salvaría?

No quiero ser ningún super héroe, simplemente quiero cuidar de aquello que nos ha dado la vida. Quiera que la gente abra los ojos y se de cuenta, de que no podemos seguir así. Que la vida es mucho más de lo que nos enseñan. Que es única y mágica, y que hay que disfrutarla, porque nadie sabe que puede pasar mañana. Nada es seguro. 

La vida en la Tierra surgió una vez y no ha vuelto a aparecer  más. Nosotros, los seres inteligentes, somos una prolongación de ese momento mágico. No es para reirnos. Esto no es un chiste. Entre todas las cosas que podrían "haber ido mal"(es decir, entre todas esas cosas que podrían haber pasado y que no ocurrieron, y han terminado dando lugar a que tú estés leyendo esto) nosotros hemos sido el resultado. Hemos sido los afortunados de pertenecer a este increíble "momento". ¿No creéis que deberíamos apreciarlo? 

No me quiero meter en si existe un Dios o no (pese a que personalmente creo en que sí existe, aunque creo a mi propio modo). No puedo demostrarlo de ninguna manera, o eso pienso, por eso digo CREO. Sin embargo creo que hay algo maravilloso en la naturaleza, algo mágico, y que esto no lo puede negar nadie. Debemos cuidarla. Debemos de enseñar a los demás a respetarla. Debemos de cambiar el mundo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Creo que en la vida de cualquier persona llega un momento en el que se cuestiona todo. Todo lo que ha vivido, todo lo que valoraba, los principios que le han sido inculcados desde pequeño, todo lo que no se le ha enseñado bien, aquellas cosas con las que está conforme cuando no debería estarlo, todas las oportunidades que ha dejado escapar, todas las decisiones que podrían haber cambiado las cosas. En definitiva, te lo replanteas todo, incluso tu propia felicidad, aquella que yo pensaba intocable.
Creo que ha llegado ese momento en vida.
Durante mis 18 años (y 14 días si puedo puntualizar) siempre he sido muy consciente de que había algo que no era normal en mi. Siempre he sido consciente de que había un problema. Y pese a todo el tiempo que ha pasado, siento que mi problema sigue siendo el mismo que hace 10 años. Y que, pese a que he intentado enfocarlo de distintas maneras siempre termino igual, haciéndome daño a mi misma. Sigo sin encontrar la solución a este problema. En realidad, sigo sin saber cual es el problema en sí. (¿Y si el problema es mi mera existencia?)
Por eso he construido una muralla. Al contrario de como muchos piensan no, no me he vuelto más dura. Soy lo más blandengue que te puedes echar a la cara. Es una muralla de felicidad, o de "felicidad". He aprendido a poner la otra mejilla, a tener mi sonrisa siempre disponible pasa lo que pase, a mirar el lado bueno de las cosas y ser todo lo positiva y optimista que he podido ser. De otro modo estaría destruida.
Pero esa muralla de "felicidad" está medio hueca. Hay cosas en mi interior que siguen surgiendo, que siguen reaccionando. No son sentimientos de odio hacia otros. Son sentimientos de odio hacia mí misma.

lunes, 13 de julio de 2015

Como decirte...

Como decirte que, pese a que te conozco desde hace poco, me pareces unas de las personas más interesantes del mundo y podría escucharte hablar, contando tus historias, horas y horas. Como decirte que me pareces inspirador y creo que deberías de ser el ejemplo para todos. Como decirte que mi cabeza estalla de felicidad al pensar en ti, pero también nace una tormenta al pensar que no podré estar junto a ti. Como decirte que soy una estúpida a la que no le cuesta nada quedarse pillada por chicos en circunstancias extraordinarias y que por culpa de mi propia estupidez ya estoy emparanoiandome de nuevo. Como decirte que me encantaría volver a verte hoy, que me encantaría volver a abrazarte y que me encantaría que te fijaras en mi. Como decirte que estoy enfada conmigo misma por sentirme así en este momento, y sentirme mal al pensar que tu no piensas en mi y tu mente está en otra persona. Pero no te puedo culpar de nada. No pueda odiarte, no, porque tú no eres el responsable de que lo que otras personas sienten. No eres responsable de mi. Aquí me he metido yo solita.

Pero de verdad me gustaría que nuestras vidas se cruzaran de nuevo. Que algún día vuelva a abrazarte, y vuelvas a contarme tus historias. Que algún día sientas interés por mi y yo pueda decirte todo lo que mi cerebro intenta reprimir. Ojalá que algún día pueda liberar lo que siento, y no tenga que guardarlo en mi, intentando suavizar tu recuerdo para que mi corazón no se haga ilusiones y yo no sufra innecesariamente. Ojalá algún día deje de ser tan tonta.